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02 de Mayo de 2022
EL ASMA FELINO
El asma felino o enfermedad respiratoria crónica, actualmente descrita como enfermedad bronquial felina (EBF) puede afectar a gatos de cualquier edad, raza o sexo, aunque su aparición es más frecuente en los gatos jóvenes y de edad media. Parece que puede haber una predisposición mayor entre los gatos siameses.

 

Bajo el término de asma felino se engloban procesos como la bronquitis crónica, bronquitis alérgica, asma bronquial o bronquitis crónica alérgica. El origen suele ser la inhalación de pólenes, humo de cigarrillos, polvo y sprays de diferente naturaleza, que dan lugar a respuestas aberrantes de hipersensibilidad. Estas respuestas desproporcionadas consisten en la contracción del músculo liso de la pared bronquial, la producción de moco y la inflamación de las vías aéreas, lo que contribuye a un estrechamiento de las vías respiratorias y por tanto, la aparición de dificultades para respirar.

Las vías aéreas reconocen a estos irritantes como sustancias nocivas y ponen en acción los mecanismos para su expulsión del aparato respiratorio. Así, responden mediante la contracción del músculo liso bronquial (con la finalidad de evitar que el irritante penetre hasta los pulmones), produciendo moco (para envolver al irritante) y provocando tos (para expulsarlo).

Síntomas del asma felino:

El gato asmático en crisis, respira con esfuerzo, o respira más rápidamente de lo normal incluso estando en reposo (más de 30-40 respiraciones por minuto cuando no se mueve). A veces oiremos ruidos respiratorios (ronquidos o silbidos) durante la respiración debido a la estrechez de las vías respiratorias y a la presencia de moco en la luz de las mismas, lo que dificulta el paso del aire. El gato puede respirar incluso abriendo la boca, lo cual es un síntoma siempre de gravedad y por el que hay que acudir al veterinario de forma urgente. El gato puede tener la mucosa de la boca y encias de color oscuro o azulado.

Es muy importante que estos animales con insuficiencia respiratoria sean manejados por el dueño de forma muy delicada y sean transportados hasta el hospital de forma muy cuidadosa, ya que el menor estrés empeora muchísimo los síntomas. Si el gato tiene poco margen para respirar, un empeoramiento por estrés puede ocasionarle incluso la muerte.

Diagnóstico del asma felino:

Se realizará con la valoración de los síntomas, con la exploración clínica, la auscultación y las radiografías de tórax. Además, el animal puede tener alguna alteración de las células sanguíneas por lo que se le debe realizar también un hemograma. En algunos casos aparecen altas las células llamadas eosinófilos, lo que puede dar una pista para corroborar el diagnóstico.

También debemos hacer una bioquímica básica que nos permita valorar el funcionamiento de sus órganos y el estado del paciente y la conveniencia del uso de algunos tratamientos como los corticoides. Toda esta información nos permitirá diferenciar si realmente se trata de un asma felino o de otra enfermedad con los mismos síntomas respiratorios o similares: insuficiencia cardíaca, derrame pleural, neumonía infecciosa o parasitaria, problemas tumorales, etc.

Tratamiento del asma felino:

Disponemos de diversos tratamientos para el asma felino que hacen remitir los síntomas y mejoran a estos pacientes, sin embargo, tras su estabilización, es necesario un control posterior constante, para evitar el progreso a una enfermedad más grave, una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, -también llamada EPOC- la cual conllevaría una pérdida irreversible de la elasticidad de los pulmones debido a fibrosis pulmonar.

Estabilizar a un gato con una crisis asmática suele requerir su hospitalización durante algunos días, porque además del tratamiento específico para el asma felino, en la hospitalización puede recibir otros tratamientos de soporte que son muy importantes como fluidoterapia, tratamientos inyectables intravenosos, y oxígenoterapia. Además, al permanecer hospitalizado, podemos hacer una mejor valoración de la respuesta al tratamiento.

Los medicamentos inyectados que se usan en el asma felino, van encaminados a disminuir la respuesta desproporcionada del aparato respiratorio ante la presencia de los irritantes.

Usamos también estos medicamentos en inhaladores y aerosolterapia. La terapia inhalada apoya el tratamiento tradicional o lo sustituye, ya que supone una gran ventaja sobre este, al minimizarse los efectos secundarios por su escasa absorción sistémica general (el medicamento se inhala y se queda en el aparato respiratorio sin afectar al resto del organismo). Además, la vía inhalatoria, tiene una mayor velocidad de acción. Otra ventaja es que puede resultar mucho más fácil medicar con inhaladores que administrar pastillas a un gato asmático, cuando el animal está dado de alta y ya con un tratamiento de mantenimiento con sus dueños en casa.

Los inhaladores dosificadores presurizados (MDI) liberan una dosis determinada de fármaco micronizado con cada pulsación. Debido a que no existe una sincronización entre la salida del fármaco y la inhalación del gato, se debe unir el inhalador a una cámara de inhalación. Las cámaras de inhalación específicas para gatos (AeroKat) son adaptaciones de los sistemas utilizados en pediatría.

La medicación inhalatoria que se usa con más frecuencia son corticoides y broncodilatadores. En el primer caso, los corticoides inhalados, no dan lugar a candidiasis oral en los gatos, a diferencia de lo que ocurre en las personas. Los efectos secundarios de excitación, insomnio o falta de apetito que se dan en personas tratadas con determinados broncodilatadores, son de muy rara presentación en gatos.

La realización de pruebas de alergia en suero para la detección de IgE alérgeno-específica en gatos asmáticos, puede detectar en algunos gatos el alérgeno responsable del cuadro, por lo que el tratamiento con inmunoterapia mediante vacunas hiposensibilizantes podría ser teóricamente curativo. Las vacunas hiposensibilizantes consisten en administrar al paciente mínimas cantidades de la sustancia a la que es hipersensible. Esas cantidades que se inoculan de forma controlada, son tan pequeñas, que a lo largo del tiempo desensibilizan al animal y deja de reaccionar a ellas. La inmunoterapia sería el tratamiento ideal para estos pacientes, pero no siempre ni para todos los gatos con asma, es el tratamiento que mejor funciona. La no respuesta al tratamiento hiposensibilizante puede deberse a que el alérgeno identificado no sea el responsable del proceso asmático o bien a que existan muchos otros alérgenos implicados y no detectados en las pruebas.

Control del entorno y el ambiente del gato en casa:

Otra faceta importante del tratamiento de estos pacientes es el control del entorno. Este tiene como objetivo reducir el número de irritantes ambientales que pueden actuar como agentes inflamatorios primarios o bien como perpetuantes del proceso. Con esto evitaremos continuas recaídas. Las sustancias que están suspendidas en el ambiente donde está el gato afectado deben controlarse adecuadamente para evitar exponerle a ellas y que se vuelva a desencadenar el cuadro agudo. Hay que tener especial cuidado con las sustancias que se vehiculizan a través de los sprays y nebulizadores.

Las recomendaciones a los propietarios incluyen:

• No exponer al gato al humo de tabaco.

• Evitar el polvo de la bandeja de arena utilizando arenas de sílice.

• Evitar bandejas de arena cerradas.

• No utilizar inciensos ni ambientadores en aerosol o nebulizador.

• No aplicar sprays de la naturaleza que sea (ambientadores, desodorantes, lacas, perfumes...), en presencia del animal.

• Controlar el polvo mediante utilización de aspiradoras especiales o cualquier otro sistema diseñado para personas asmáticas.

• Usar purificadores del aire en las estacias donde está frecuentemente el gato asmático.

• Cambiar regularmente los filtros de aspiradores y aparatos de aire acondicionado.

 


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