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04 de Febrero de 2022
Día mundial del cáncer. El cáncer en el perro y el gato Casi el 50 % de los fallecimientos que se producen en las mascotas de más de 10 años de edad se deben a un proceso oncológico.
Los humanos, los perros, y los gatos, coincidimos en algunos tipos de cáncer con mayor o menor prevalencia de especie. El cáncer puede ocurrir a cualquier edad pero es más frecuente en animales mayores. Como la esperanza de vida de los perros y gatos es mayor que antes, y la longevidad aumenta, el cáncer es una enfermedad que se diagnostica con mucha frecuencia.

Los perros y gatos jóvenes también pueden padecer tumores: osteosarcoma, mastocitoma e histiocitoma entre otros, así como el linfoma que es uno de los tumores o neoplasias más frecuentes entre nuestros perros y gatos que, aunque es más probable en pacientes entre 6 y 10 años, con frecuencia lo diagnosticamos en animales más jóvenes.

 

Los avances en los tratamientos oncológicos en medicina humana han allanado el camino para la comercialización de nuevos tratamientos del cáncer en las mascotas. El desarrollo de la oncología veterinaria como una especialidad, ha permitido afinar los diagnósticos de cáncer y mejorar los protocolos de tratamiento. Disponer de tratamientos de última generación y aplicar protocolos cada vez más personalizados gracias a un mejor estadiaje del tumor, están permitiendo prolongar la vida dignamente a muchos pacientes.

 

El cáncer no es una enfermedad sino muchas. Incluso, dentro de un tipo de tumor, el estadio del mismo marca grandes diferencias entre pacientes, diferencias de síntomas, de pronóstico y de tratamiento. De ahí que cualquier situación irregular debe ser comentada con el veterinari@ pidiéndonos una cita para consulta, porque los síntomas pueden ser muy variados dependiendo del tumor de que se trate y en algunos casos son síntomas aparentemente leves o inexistentes. El cáncer no siempre es un bulto, aunque a veces sí lo es. En otras ocasiones es una herida que no cura, un mal estado general, una pérdida de peso, una dificultad para tragar, un síndrome obstructivo digestivo, una inflamación en algún lugar, una dificultad respiratoria, una deformación, vómitos o diarreas, palidez de mucosas, etc. como vemos, los síntomas no son específicos de una patología neoplásica por lo que deben ser investigados a fondo.

 

La observación por parte de los propietarios, de cambios más o menos notables en el cuerpo de sus animales o en su estado general es vital para el reconocimiento precoz de los primeros síntomas de cáncer. Cualquier síntoma, aunque sea sutil, debe consultarse porque puede tener un significado clínico importante.

 

Aunque el cáncer puede padecerlo cualquier raza, algunas como el bóxer y el Golden Retriever son más propensas a padecer algunas de estas patologías oncológicas. Los pastores alemanes y rottweilers pueden está predispuestos a algún tipo de tumor óseo como osteosarcomas de las extremidades. En el caso del mastocitoma cutáneo, el tumor de piel más frecuente en los perros, razas como Boston terrier, Bullmastiff, Bulldog, Beagle y Weimaraner aparecen como más frecuentes en las estadísticas.

 

Si hablamos del Linfoma, frecuente entre nuestras mascotas, parece que en los perros de raza San Bernardo, Scottish Terrier Bóxer, Bulldog y Basset Hound entre otros, esta patología se diagnostica con mayor frecuencia. En el caso de los gatos, este es uno de los tumores más frecuentes, y guarda una estrecha relación con pacientes infectados por el virus de leucemia o inmunodeficiencia, siendo los gatos de raza común europea, uno de los más afectados, en parte debido a que son los que con más frecuencia se rescatan de la calle o se adoptan de albergues con estas infecciones víricas que predispone al tumor.

 

Los tumores mamarios son una de las neoplasia más frecuentes en perros y gatos. Es más frecuente en hembras no esterilizadas antes de los primeros celos. Los propietarios suelen darse cuenta de la aparición de una nódulo o bulto en una mama de su mascota, mientras la acaricia. También es frecuente que sea el veterinario quién identifique el problema durante una exploración rutinaria en consulta.

 

Las pruebas que realiza el oncólogo veterinario para llegar a un diagnóstico concluyente, son las mismas que hacen los oncólogos en humana. Algunos tumores producen cambios específicos en los análisis de sangre, por ejemplo en casos de leucemia, pero otros muchos pacientes que tienen un tumor, mantienen analíticas perfectas aún padeciendo enfermedades tumorales muy graves. Es por eso que a estos análisis rutinarios hay que añadir generalmente pruebas de imagen como radiografías, ecografía, o escáner. Estas pruebas permiten diagnosticar el tumor y/o la posible presencia de metástasis del mismo en el momento del diagnóstico del tumor primario.

Asimismo, son muy útiles para el diagnóstico de los tumores, las citologías, y son esenciales las biopsias, es decir, tomar un trocito de tejido tumoral y analizarlo para poner nombre y apellidos al tumor.

 

El tratamiento quirúrgico, es la forma indicada para quitar muchos de los tumores de los perros y los gatos. Una correcta cirugía oncológica debe conseguir extirpar el tumor de forma completa y con unos márgenes suficientes de tejido sano alrededor del mismo. Con ello pretendemos que el tumor no recidive, o sea, que no vuelva a salir en el mismo lugar debido a haber dejado células tumorales en los márgenes de la herida quirúrgica.

 

La quimioterapia en una opción de tratamiento en algunos tumores del perro y del gato, que sabemos responden bien a ella.

Es frecuente encontrar cierto rechazo en los propietarios de perros y gatos a administrar quimioterapia a sus animales por temor a una mala calidad de vida del animal durante el tratamiento. Los efectos secundarios de estas medicaciones están presentes en los tratamientos, pero en general en mucha menor medida de lo que sucede en humana.

 

Los efectos adversos más frecuentes en nuestras mascotas después de la administración de quimioterapia, son procesos digestivos, anemia o disminución de glóbulos rojos y leucopenias o disminución de los glóbulos blancos entre otros. En cambio, no se les cae el pelo completamente.

 

Aunque en algunas mascotas tenemos que suspender la quimioterapia, en la mayoría de los casos sus efectos adversos se pueden paliar con tratamiento sintomático o retrasando la siguiente dosis de quimioterápico. Hay nuevas terapias aplicables a los animales con cáncer como son los anticuerpos monoclonales, tratamientos mucho más diana, que destruyen selectivamente células tumorales respetando a las células sanas del organismo y que están abriendo nuevas esperanzas en veterinaria.

 

Y sobre todo, no hay que olvidar que las visitas preventivas al veterinario salvan vidas, pues en el diagnóstico precoz es un punto clave en el caso del cáncer de nuestras mascotas, exactamente igual que ocurre en el caso de las personas. Hay que intentar llegar a tiempo, cuando la enfermedad aún es local y no general o sistémica. Este es el factor más importante que nos permite obtener los mejores resultados con nuestros pacientes.

 

 

 

 

 


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