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15 de Noviembre de 2021
El peligro de las setas durante los paseos otoñales con nuestros perros
Los perros tienen curiosidad y apetencia por algunas setas que pueden ser fuente de intoxicación grave para ellos.

Durante el otoño se alternan días lluviosos y soleados. Esto lo que lo hace propicio para la aparición de setas en los prados y en el monte. Como sabemos, las setas pueden ser comestibles, tóxicas -en mayor o menor medida-, o incluso letales. Las setas venenosas o mortales para los humanos, no deben ser ingeridas por los perros, pero debido a que los sistemas metabólicos del perro, gato y humano no son exactamente iguales, algunas setas comestibles para las personas también pueden ser tóxicas para las mascotas.

No es necesario que nuestro perro se coma una seta entera para intoxicarse de gravedad, aunque en general a mayor ingestión, más efecto tóxico. La intoxicación puede producirse con pequeñas cantidades de seta ingerida, también lamiendo la seta o lamiendo la cesta o los guantes que contactaron con la seta venenosa al almacenarla o cogerla.

 

Los perros tienden a ser atraídos por dos especies mortales de hongos: La Amanita phalloidea y la Inocybe. Ambas variedades tienen un olor a pescado, que es atractivo para algunos animales.

 

Debemos extremar las precauciones al salir de paseo con nuestros perros y si le sorprendemos mordiendo alguna seta es importante guardar restos de la misma y acudir con ellos al veterinario para poder identificarla y prever sus efectos sobre el animal. Es importante acudir al veterinario rápidamente para poner a nuestro perro en observación, ya que la toxicidad de los distintas variedades de setas que podremos encontrar no son iguales y en algunas variedades de seta, pueden pasar hasta unos días antes de aparecer los primeros síntomas. En otros casos, los síntomas aparecen a los pocos minutos o relativamente cercanos a la ingestión.

 

La rapidez en la atención del animal cuenta ya que siempre es importante intentar eliminar en lo posible el tóxico del organismo, bien produciendo el vómito, bien con productos que anulan su absorción en el sistema digestivo, o en casos más serios, haciendo un lavado gástrico.

Una vez que la seta se ha absorbido, muestra los efectos y aparecen los síntomas que pueden ser variados dependiendo del tipo de toxina que contenga la seta ingerida, de la cantidad ingerida y de la susceptibilidad individual, así como del órgano principal que se vea afectado. Podemos tener setas que lesionan el hígado, el riñón, el sistema digestivo, o que afectan al sistema nervioso.

 

Si se aborda el problema antes de que aparezcan los primeros síntomas, el pronóstico mejora enormemente. Instaurar en el veterinario un tratamiento de soporte vital es la clave para salvar la vida de algunos pacientes. En esos casos lo mejor es hospitalizar al animal y administrarle fluidoterapia intravenosa. La hospitalización está plenamente justificada para instaurar el tratamiento y también mantener al animal bajo observación, controlando estrechamente su evolución. Las secuelas una vez superada la intoxicación aguda, entran dentro de lo posible, pero afortunadamente, no siempre se producen.

Síntomas que nos deben alarmar y justifican llevar al perro al veterinario de forma inmediata son:

- Signos gastrointestinales como vómitos, diarrea, dolor abdominal, babeo excesivo.

- Debilidad, coloración amarillenta de las mucosas o ictericia.

- Signos neurológicos como incoordinación, calambres, espasmos musculares, estado mental alterado con estupor o confusión, convulsiones, e incluso inconsciencia y coma.

- Desgraciadamente, la muerte del animal por ingestión de setas también es posible. Precaución por tanto en los paseos otoñales.

 

 


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