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03 de Abril de 2020
Jugar, estimular, enseñar, acariciar.
Como pasar de la mejor manera posible el confinamiento con nuestras mascotas.

De momento, no hay largos paseos con nuestros perros. Por causas de fuerza mayor han quedado pospuestos. En condiciones normales, los perros necesitan hacer ejercicio físico diario para mantenerse saludables. Algunos necesitan realmente mucho ejercicio físico para sentirse bien y mantener su carácter en equilibrio. Pero además, los perros requieren otros estímulos mentales provenientes de un medio enriquecido que les proporcione variados estímulos visuales, olfatorios, táctiles, y auditivos. Por eso, los paseos y las salidas a la calle son tan beneficiosos e importantes para los perros, por un lado hacen ejercicio y por otro reciben mucha estimulación.

Dado que la situación excepcional actual no nos permite salir con el perro más que para hacer mínimamente sus necesidades, os vamos a hacer unas sugerencias para sustituir los beneficios del paseo con otras actividades que podáis realizar en casa con ellos. Estas actividades tienen la ventaja de que aumentan el vínculo entre propietario y animal, lo cual en general es positivo salvo en algunos casos de perros excesivamente vinculados a sus dueños, lo que puede desencadenar un sindrome de ansiedad por separación cuando estos vínculos se vuelvan más escasos. Para que el aumento del tiempo de interacción con el perro no llegue a ser un problema, debemos definir muy bien cuando empieza y cuando acaba dicha interacción y ser siempre nosotros quienes establezcamos las reglas del juego y marquemos claramente cuando empieza la actividad y cuando termina. Así el perro no estará siempre pendiente de pedirnos hacer aquello que le gusta.

- Jugar con el perro/gato:

Les gusta mucho y normalmente, no solemos tener mucho tiempo para esto. Ahora sí. Podemos lanzar una pelota, un kong, esconder algo, crear un momento de expansión para el perro en el cual le hacemos caso y nos dedicamos a él.

Podemos jugar a escondernos, organizar un circuito de obstáculos en cuyo final le espera una recompensa, hacerle pasar por lugares estrechos, pisar diferentes superficies, jugar al tira y afloja con un mordedor o una cuerda o un juguete que hada ruido…

Los perros nos observan constantemente, especialmente si hay una recompensa en juego. Quizás por ello pueden desarrollar habilidades increíbles y poseen unas cualidades para el aprendizaje inmensas. De hecho, los expertos no dejan de sorprenderse con los nuevos descubrimientos. Los perros son incluso capaces de engañar, de manera deliberada, tanto a sus semejantes como a los humanos para lograr una recompensa.

En el caso de los gatos les resulta muy estimulante el plumero, todo lo que se mueve, a algunos el puntero, o una pelotita de papel albal. Y en estos es especialmente importante enriquecer el medio en el sentido vertical, proporcionar escaleras, escondites y lugares a los que el gato se pueda subir y otear, o sea, controlar desde lo alto todo lo que se mueve. Este es un comportamiento típicamente felino.

- Hacer que el perro/gato usen el olfato:

Especialmente el olfato es un sentido muy estimulante para los perros, que utilizan los aromas para obtener información sobre el mundo que los rodea. Para ellos, una caminata en la que olfatean y “marcan” las cosas es como entrar a las redes sociales y saber qué pasa en el vecindario. De hecho, la nariz de los perros es ¡entre 10.000 y 100.000 veces más sensible que la nuestra! El análisis de los aromas y la búsqueda de los rastros que perciben, supone para ellos un ejercicio mental tan intenso que puede cansarles tanto como un paseo con carreras incluidas. Es por ello que los ejercicios de olfato están indicados en la situación de confinamiento en la que nos encontramos.

Para estimular el olfato y promover la actividad del perro y su curiosidad, puedes esconder por la casa pequeñas golosinas en lugares difíciles de encontrar para promover que el perro las busque olisqueando. También hay algunos juguetes que permiten esconder croquetas de pienso dentro de manera que tienen que arreglárselas para hacerlas salir del interior a través de unos agujeros. Eso les llevará un tiempo de intenso entretenimiento.

- Dar “clase” a los perros, enseñarles cosas:

Especialmente las razas de trabajo son muy aficionadas a estas actividades. El perro te mira fijamente como diciéndote: “mándame algo que lo hago”. Se les pueden enseñar palabras o comandos (sit, stay, ven, quieto, vamos, sientate, échate, etc..) Estimular con palabras es una actividad interesante y sencilla de realizar mientras estamos en casa, pero el estímulo no debe ser solo con palabras. Un gesto coherente con la palabra debe acompañarla, sobre todo si lo que queremos es que aprenda una orden.

Los estudios realizados han determinado que los perros discriminan entre las palabras que conocen y las que no, pero las investigaciones concluyen un resultado sorprendente: los perros estimulan más su cerebro con palabras desconocidas que con las conocidas. Les ocurre justo lo contrario que a los humanos, cuya activación neuronal es mayor con palabras que ya dominan.

Una determinada palabra o frase, activa diferentes áreas del cerebro del perro, aunque para el animal el comando expresado o verbalizado no es lo más importante a la hora de interpretarlo . El perro se basa en la entonación, en los gestos y, sobre todo, en la recompensa que obtiene al realizar o no la acción, ésta funciona como un fuerte refuerzo. Aunque siguen las órdenes verbales, no se desentienden del resto de las señales y están atentos a la mirada de su dueño, sus gestos y sus expresiones corporales o funcionales. "Cuando las personas quieren enseñarle un truco a su perro, a menudo usan un comando verbal porque son lo que preferimos los humanos. Sin embargo, desde la perspectiva del perro, un comando visual podría ser aún más efectivo, ayudando al perro aprender el truco más rápido", explica Gregory Berns.

Las investigaciones concluyen que para ellos es más fácil entender conceptos concretos que abstractos. Es decir, asimilan más rápidamente palabras que le evocan objetos o cosas (pelota, hueso, comida...) antes que conceptos que no identifican  (cariño, amigo…)

En este sentido, Stanley Coren descubrió que a los perros les resulta más fácil el aprendizaje de palabras que empiezan por consonantes fuertes (p, t, c, k, q) antes que las que empiezan por consonantes suaves (f, s, r, l). 

Del mismo modo, aprenden más rápido palabras de forma individual que las compuestas o que se formulan de forma colectiva. Interioriza antes la palabra "calle" que la frase "vamos a la calle", aunque en la mayoría de las ocasiones ellos convierten frases en una sola palabra: "vamosalacalle". Incluso a veces ni siquiera escuchan la palabra entera y se quedan con las primeras letras, las que suenan más fuertes.

Todo depende del uso que utilice su dueño a la hora de dirigirse a él y del número de repeticiones de determinadas palabras. Los perros retienen los conceptos mediante un mapeo rápido, lo cual sucede cuando le repiten con frecuencia ciertas palabras y las relacionan con una acción u objeto. Las órdenes serán más efectivas si vienen acompañadas de un lenguaje corporal por parte de las personas, algo que sea comprensible para él.

El mejor momento para enseñarle nuevas palabras es cuando el perro es cachorro. Tal y como ocurre con los humanos, es el momento en el que absorben todo con más facilidad, son esponjas. El condicionamiento a la hora de instruirlos es esencial. Los perros perros tendrán más disposición al aprendizaje cuando se les refuerce con premios (golosinas, caricias o palabras amables). Ahí está el secreto del incentivo perfecto. Lo más importante del premio es la inmediatez y muy importante: que sea mínimo. No es el mejor momento para añadir calorías a su dieta. 

- Dar a tu perro o a tu gato una sesión de caricias:

Les encanta, mejor dicho, lo necesitan. Y nosotros también. Puede ser una buena manera de finalizar la sesión de juego o de estimulación, tranquilizándolos. También cuando notamos que bostezan y están cansados de aprender.

Para ti la sesión de darle mimos será un bálsamo. Los estudios demuestran que acariciar a nuestra mascota baja la tensión, mejora nuestra salud, y templa nuestros nervios. Cuando acariciamos a nuestro perro o a nuestro gato conectamos con la naturaleza más pura. Hay pocos placeres como ese. El que lo practicó, lo sintió y lo sabe. 

 


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