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21 de Marzo de 2019
¿Tienen Alzheimer y demencia senil los perros y los gatos?
El síndrome de disfunción cognitiva (SDC) es un trastorno neurológico que aparece en perros y gatos de avanzada edad y que se caracteriza por un deterioro cognitivo gradual y progresivo con algunas similitudes con la enfermedad de Alzheimer de las personas. El avance de la patología cerebral se manifiesta a través de signos relacionados con el aprendizaje, la memoria, la percepción, la consciencia, las interacciones sociales, el sueño y la actividad tal y como ocurre también en los humanos cuando empiezan a mostrar los primeros síntomas de demencia senil.

 

¿Qué síntomas muestran los animales con síndrome de disfunción cognitiva?

El diagnóstico se basa en los signos clínicos descritos con el acrónimo DISH (en inglés) que representa la desorientación (D), las interacciones sociales (IS), los ciclos de sueño y vigilia (Sleep-wake cycles) , la eliminación inapropiada (Householding) y otras conductas aprendidas que se pierden o se alteran.  El aumento de la actividad espóntanea y de la ansiedad y la agitación también se asocia con el síndrome de disfunción cognitiva (SDC) en perros y gatos.

Las quejas más frecuentes de los propietarios se refieren a una mascota que deambula por la casa en horarios nocturnos de descanso, al contrario que por la mañana que rehúye salir o moverse. A veces es justamente por la noche cuando el animal demanda con ladridos  paseos “cuando no tocan”. La disminución de la reacción frente a estímulos, el aumento de la irritabilidad, la lentitud para obedecer órdenes básicas, la falta de interacción con los dueños, y la desorientación son muy habituales así como reacciones de falta de adecuación a estímulos que antes eran normalmente tolerados, por ejemplo, bañar al perro o peinarlo puede ser algo que ocasiones reacciones de nerviosismo. En fases más tardías se pierden los hábitos higiénicos y aparece incontinencia y pérdida de horarios normales de evacuación haciéndose pis o caca en cualquier sitio de la casa. Por último, hay situaciones de mucha desorientación como no encontrar la salida de la habitación, o miedo al ascensor, o quedarse estáticos sin saber muy bien qué hacer, confusos y en estado de estrés.

¿A qué se deben los síntomas de disfunción cerebral que muestran los animales mayores?

En el cerebro de los perros de edad avanzada se pueden observar algunos cambios estructurales, inflamatorios, de atrofia de la corteza cerebral, y fibrosis meníngea. También se ha observado un depósito anómalo de una sustancia llamada beta-amiloide tanto en el tejido neuronal como en las paredes de los vasos sanguíneos que lo irrigan produciéndose una menor perfusión sanguínea cerebral. También se han hallado en los perros afectados algunos cambios de los neurotransmisores, siendo los más significativos un descenso de dopamina y un descenso también de los receptores de dicha sustancia en el cerebro.También se ha visto que esta patología puede ir ligada a una disminución de la acetilcolinesterasa que es una sustancia necesaria para la producción de acetil colina, uno de los principales neurotransmisores cerebrales necesarios para el mantenimiento de la capacidad de aprendizaje y de la memoria.

Y por último, se han observado también en este síndrome cambios degenerativos debidos al estrés oxidativo. El cerebro es un órgano vulnerable  al daño oxidativo debido a su alto consumo de oxígenos para realizar las funciones correctamente. Con la edad se van a producir cambios oxidativos en proteinas, lípidos, y en el ADN y ARN celular lo que lleva a una disfunción neuronal del cerebro.

La mascota puede verse muy poco alterada al comienzo de esta patología y como además, los síntomas se van presentando muy lentamente, el propietario puede no ser consciente de hasta qué punto su animal de compañía está afectado de este síndrome. Dueño y mascota se van adaptando a las nuevas situaciones hasta que la evidencia de los síntomas o la concurrencia de muchos síntomas a la vez, hacen que la situación sea difícil de llevar.

¿Cuándo comienzan los síntomas y las alteraciones cerebrales?

Aunque el síndrome de disfunción cognitiva afecta a animales mayores, sin embargo algunos estudios demuestran que los incipientes déficits visuo-espaciales comienzan antes, a los 6 años de edad. Si bien el aprendizaje de discriminación sencillo o simple muestra pocos cambios con la edad, el rendimiento se deteriora de forma ostensible cuando los objetos a discernir por el animal son más similares o la tarea se hace más compleja o requiere una memoria de trabajo y fijar la atención.

¿Qué factores son importantes en la aparición del síndrome?¿Hay factores de riesgo?

La edad es el principal factor de riesgo para el Síndrome de disfunción cognitiva, de modo que la prevalencia y gravedad de la sintomatología es mayor con dicha edad. En un estudio realizado en la Universidad de California Davis se encontró que en perros de 11-12 años, el 28% presentaban al menos un signo de SDC o DISH, y el 10% tenía 2 o más categorías del síndrome. En los perros de 15-16 años, esta estadística aumentaba notablemente hallando un 68% de los animales con una característica del síndrome y un 36% con dos o más características.

También se ha demostrado que la dieta es un factor de riesgo en perros alimentados con alimentos caseros o con alimentos comerciales de baja calidad, presentando un riesgo casi 3 veces mayor (2,8) que si el animal está alimentado con dietas comerciales de alta gama y adecuadas a su edad, tamaño y estado de salud.

El cuidado de las mascotas mayores debería incluir un chequeo cada 6 meses para descartar causas médicas de ciertos cambios de comportamiento o rutinas del  animal así como para detectar anomalías subclínicas.

El estrés oxidativo y la inflamación crónica son factores de riesgo para el envejecimiento cerebral y para la enfermedad de Alzheimer en humanos. Hay evidencias científicas de que estos factores también se dan en los perros. Los efectos beneficiosos se ven con el ejercicio. En perros de edad avanzada se observó una mejora en el rendimiento cognitivo y la consolidadción de la memoria, tanto si el ejercicio fue puntual como si se mantuvo en el tiempo durante días. Sin embargo, lo más eficaz y protector para evitar el síndrome de disfunción cognitiva fue la combinación de alimentación adecuada con ejercicio.

¿Hay algo que se pueda hacer para evitar esta patología, para retrasar su aparición o su progresión?

El estrés oxidativo y la inflamación crónica son factores de riesgo para el envejecimiento cerebral y para la enfermedad de Alzheimer en humanos. Hay evidencias científicas de que estos factores también se dan en los perros. Los efectos beneficiosos se ven con el ejercicio. En perros de edad avanzada se observó una mejora en el rendimiento cognitivo y la consolidadción de la memoria, tanto si el ejercicio fue puntual como si se mantuvo en el tiempo durante días. Sin embargo, lo más eficaz y protector para evitar el síndrome de disfunción cognitiva fue la combinación de alimentación adecuada con ejercicio.

El uso de una mezcla protectora del sistema nervioso, nutrientes neuroprotectores (CNN) apunta a una mejora de las funciones cognitivas en perros y gatos senior. Dicha mezcla protectora consistió en aceite de pescado, arginina, vitaminas B, y antioxidantes. Una combinación con una elevada cantidad de ácidos grasos omega 3 y vitaminas del grupo B también dio lugar a mejoras cognitivas en humanos en síndrome cognitivos leves.

La reducción de la capacidad del cerebro para metabolizar la glucosa es una característica común del envejecimieto en animales y puede contribuir al deterior cognitivo. Se ha comprobado que a los 6 años de edad, dicha capacidad para metabolizar la glucosa se reduce respecto a los animales de 1 año de edad. Esto también ocurre en los cerebros de los ancianos y enfermos de Alzheimer. El suministro con la dieta de triglicéridos de cadena media como ingrediente alternativo para el cerebro se ha visto que incrementa el rendimiento cognitivo en dichos animales.

Otras opciones dietéticas que se han manejado para proteger el cerebro de nuestras mascotas son suplementos de ácidos grasos, antioxidantes (como la vitamina C y E, el beta-caroteno, selenio, flavonoides, carotenoides), y acido alfa-lipoico, l-carnitina (Hill´s b/d canine)  y un suplemento alimenticio a base de fosfatidiserina, gingko bilova,resveratrol,  vitamina E y B6 (Senilife), una combinación de fosfatidilserina y acidos grasos omega 3 con  Vitamina E y C y l-carnitina y ácido alfa-lipoico, coenzima Q y selenio (Activait). Otras opciones han sido S-adenosil-metionina (SAMe, Novifit),  y una proteina que se encuentra en las medusas (Neutricks).

En conclusión, la nutrición y suplemetación de moléculas neuroprotectoras pueden ayudar a nuestras mascotas de edad avanzada a retrasar y minimizar los efectos del envejecimiento cerebral, y si estas prácticas nutricionales se acompañan de ejercicio, los efectos protectores sobre la memoria y las funciones cognitivas se verán mucho más claramente reforzados.

Además hay algunos medicamentos que tienen cierta eficacia frente a los cambios descritos en el sistema nervioso. Así, la selegilina disminuye el estrés oxidativo y mejora la actividad dopaminérgica. Cuando se da, se da durante toda la vida del paciente. En otras ocasiones se pueden usar algunos fármacos que mejoran la irrigación del cerebro como es el caso de la propentofilina o la nicergolina que mejoran el rendimiento cardíaco, la vascularización cerebral y la oxigenación de las neuronas así como reducen la posibilidad de infarto cerebral.

Los fármacos antiestrés oxidativo no excluyen el uso de aquellos otros fármacos que mejorar la irrigación cerebral y normalmente suelen darse a la vez para abordar los síntomas desde dos diferentes frentes de su fisiopatología.

 

 


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