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14 de Enero de 2019
Importancia de fomentar la diversidad genética en perros y gatos para garantizar la supervivencia de la especie
La monotonía y la uniformidad genéticas son un problema para la supervivencia de las especies, ya sean plantas o animales. Este problema afecta, como veremos en este reportaje, a los perros y a los gatos haciéndolos más vulnerables, de la misma forma que afecta a los demás seres vivos. Vamos a ahondar un poco en una cuestión de gran alcance en la que seguramente no pensamos cuando adquirimos una mascota.

 

Wisdom Health (antes llamado Mars Veterinary) es una empresa de genética veterinaria especializada en la investigación genética y en el desarrollo de pruebas genéticas para criadores, veterinarios y propietarios de perros. También trabaja para que todos ellos tengan al alcance una serie de pruebas que permitan detectar enfermedades genéticas en los animales domésticos.

¿Qué es la diversidad genética?

En ninguna otra especie de mamíferos hay tanta diferencia de tamaños y formas como en el caso del perro. Un chihuahua puede pesar 900 gr mientras que un gran danés puede pesar 90 Kg (100 veces más), y ambos son perros. Esto nos da un indicio de hasta qué punto el hombre, en su relación con el perro a lo largo de 14.000 años, ha influido en el desarrollo del perro doméstico y ha sido artífice, para bien y para mal, de sus diversas transformaciones morfológicas. Hasta la fecha se han encontrado 19 millones de variaciones genéticas únicas en el genoma canino. Por otra parte, en el gato existe una menor variabilidad y una historia de cría por parte del ser humano más breve. Se reconocen aproximadamente unas 70 razas felinas y la mayoría se han desarrollado en los últimos 80 años.

Se dice que la variedad es la sal de la vida y la investigación ha demostrado que la diversidad genética es muy importante para la vida de una especie. La diversidad puede influir en gran medida en la salud y en la supervivencia a largo plazo de una población. De hecho, una especie está en peligro de extinción cuando existen menos de 500 ejemplares reproductores fértiles puesto que llegados a ese punto es casi inevitable la endogamia.

En el caso de los perros y gatos, criados y cruzados ex profeso buscando determinada morfología, los individuos representan poblaciones de número muy limitado  destinados a la reproducción con lo cual, la diversidad genética se ve reducida con sus consecuentes peligros. El beneficio más evidente de una mayor mezcla de diferentes genes es que disminuye  la oportunidad de que se manifiesten mutaciones  genéticas asociadas a algunas enfermedades que requieren la doble transmisión del padre y de la madre al hijo o cachorro y que si solamente fuesen transmitidas por uno de los progenitores no se manifestarían. Por decirlo de otra manera, la carga genética negativa que conduce a enfermedad, se ve diluida por la carga genética normal, más abundante cuando la diversidad genética en la cría es la suficiente. De hecho hay estudios que demuestran que estudiando los genes de una población de perros de diferentes razas, solamente un 2,5% presentan enfermedad frente a un 17,8% que presenta alguna mutación de enfermedad. Esto indica que hay muchos portadores de enfermedad genéticamente hablando, que no serán enfermos clínicos.

En el caso del gato hay menos estudios, pero se sabe que en esta  especie la presentación de enfermedad de base genética está muy condicionada a la raza, es decir, que hay enfermedades que se presentan en determinadas razas con mucho mayor predominio.

¿Cómo se llega a una baja diversidad?

El factor que más influencia ejerce es el comportamiento del criador. La diversidad se pierde muy rápidamente en una población cerrada y se necesita mucho tiempo para recuperar esa diversidad, si es que la población sobrevive el tiempo suficiente para permitirlo.

Disminuye mucho la diversidad genética cuando hay un semental popular  del que todo el mundo quiere un descendiente. También la endogamia, el uso excesivo de machos en lugar de diversificar usando como reproductoras a varias  hembras, y el estilo de vida diferente al de origen (por ejemplo, perros de trineo, perros de caza, etc…)

Los criadores modernos se han centrado, igual que  los aspirantes a propietarios de perro/gato, en dirigir la reproducción y seleccionar características físicas de perros y gatos para obtener resultados repetibles. Se habla de ejemplares “conforme a la raza”, es decir,  sin variaciones, todos muy similares, como resultado del deseo de ajustarse a un prototipo ideal. También es frecuente cruzar animales emparentados (endogamia), lo cual no es una buena práctica desde el punto de vista de la variabilidad genética. Los registros cerrados de perros no ayudan tampoco a mejorar la diversidad genética  pues impiden registrar perros que no estén emparentados con otros perros ya registrados, es decir, mantienen siempre en los registros las mismas estirpes. Los criadores están motivados a obtener la mejor raza con los mejores ejemplares, que son muy escasos. Se insiste demasiado en una línea en particular  condenando otras que ayudarían a aumentar la variabilidad. Y se fomentan caracteres extremos haciendo desaparecer el pool  genético.

¿Cómo se manifiesta la baja diversidad genética?

Los signos son sorprendentemente parecidos en todas las especies, de plantas y animales. Al comparar individuos endogámicos frente a otros homólogos, se evidencia una disminución de la esperanza de vida, infertilidad, con menor número de animales por camada y un aumento de la mortalidad de los cachorros antes y después del destete. Hay un mayor riesgo de enfermedades genéticas y un mayor riesgo también de enfermedades autoinmunes y de enfermedades infecciosas.

¿Cómo se mide la diversidad genética?

Para cada gen (por ejemplo el gen color de ojos, o de pelo…) tenemos dos alelos en el cromosoma. Son las dos partes del gen que vienen, una del padre y otra de la madre. Cuanta menos diversidad hay, más genes del individuo contienen alelos exactamente iguales para un gen. Este porcentaje de genes con alelos idénticos se puede medir y se denomina COE (COeficiente de Endogamia). Existen también pruebas genéticas que miden directamente la diversidad genética de un individuo.

Usando dichas pruebas se ha podido comprobar que el aspecto externo de los perros no tiene nada que ver muchas veces con  las razas reales de sus progenitores. Así, un perro que se parece externamente a un labrador puede ser realmente un cruce de un Staffordshire por ejemplo, pudiendo quedar demostrada su procedencia por las pruebas genéticas.

¿Qué cuestiones sobre la variabilidad genética y sobre la genética misma nos son útiles en la práctica?

Debemos intentar conocer la historia clínica completa de los progenitores de nuestros pacientes, especialmente para las enfermedades de base genética.

Debemos fomentar la diversidad de nuestras mascotas ampliando el horizonte de morfologías y de reproductores.

Rehuyamos las modas y pensemos que puede ser  más saludable, en líneas generales, tener un perro que se sale del prototipo de raza.

Evitemos los caracteres extremos, casi como una cuestión de responsabilidad. Dan enormes problemas de salud y disminuyen la diversidad genética, como hemos visto.

Adoptemos perros mestizos. No están libres de mutaciones genéticas ni de padecer y transmitir enfermedades genéticas, pero constituyen una buena fuente de variabilidad para la especie.

¿Qué otros beneficios podemos obtener de la genética o ciencia que estudia los genes?

Para algunas enfermedades  de base genética, se conocen los genes y existen pruebas que determinan si un paciente tiene o no las mutaciones que pueden llevarle a padecer determinada enfermedad.

Por ejemplo, la prueba ABCB1 (anteriormente denominada MDR1) se realiza para conocer el grado de sensibilidad de un perro a determinados fármacos como la ivermectina y otros.

Los gatos con enfermedad poliquística renal son poseedores de  una mutación en un gen conocido que puede ser detectada con un análisis genético. De esta forma se puede  evitar que el poseedor de la misma se use como gato reproductor. Teniendo en cuenta que el 50% de los gatos nacidos de un progenitor que tenga dicha mutación heredarán la enfermedad, la identificación de los portadores en este caso es un método muy eficaz para erradicarla.

También podemos identificar los riesgos específicos asociados a  una raza, ello facilitará el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado.


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