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04 de Agosto de 2017
Mi perro huele mal. ¿Tengo que llevarlo al veterinario? ¿Cuál es la causa? ¿Puedo remediarlo?
Los perros pueden desprender cierto olor, que según la sensibilidad que tenga el dueño a los olores, puede ser más o menos molesto para la convivencia con el animal. No todas las razas son igualmente “olorosas”, algunas huelen, en general, más que otras.

CAUSAS PATOLÓGICAS DE MAL OLOR DEL PERRO/GATO

Entre las razas que más olor desprenden se hallan todos los perros tendentes a tener una piel con cierto grado de seborrea, especialmente si dicha seborrea es oleosa (la seborrea seca huele mucho menos).

La seborrea huele porque en definitiva, cuando las glándulas sebáceas de la piel producen mucha grasa, esta se enrancia en contacto con el oxígeno del aire. En estos casos, puede oler la piel (dermatitis seborreica) y los oídos (otitis seborreica). La solución en estos casos es manejar adecuadamente  la seborrea. No podremos cambiarle el tipo de piel al perro, pero hay muchos productos que pueden ayudar muchísimo: champús antiseborreicos de uso frecuente para retirar la grasa de la piel y modular su producción por parte de las glándulas sebáceas, pipetas antiseborreicas, y ácidos grasos que se dan por vía oral para mejorar la piel. Cuando los oídos huelen a cerumen rancio, la solución es utilizar un limpiador de oídos con mucha frecuencia. Estos limpiadores asean el oído y retiran la suciedad y exceso de cerumen, lo ventilan y crean un ambiente no apto para el crecimiento bacteriano. La mejoría es muy evidente si se respeta la frecuencia que puede variar mucho, entre dos veces por semana a una vez al día en casos más serios. Cuando dejamos la limpieza, vuelven los problemas ya que no podemos cambiar la tendencia del oído a la excesiva producción de cerumen.

Otros tipos de otitis son causa frecuente de mal olor en el perro. En estos casos insistimos en la eficacia preventiva de la limpieza de oídos y en la necesidad de acudir al veterinario para instaurar un tratamiento específico una vez realizada una citología de la secreción de los oídos para determinar la causa que puede ser variad: bacteriana, ácaros, levaduras, alérgias…

Hablando de alergias, una causa frecuente de mal olor en los perros es la presencia de dermatitis en la piel debido a atopia. La atopia es un proceso patológico muy frecuente en el que debido a unas defensas alteradas y una barrera dermatológica de la piel demasiado permeable a los alergenos ambientales, se produce una reacción de inflamación y picor que derivan en una dermatitis. Los perros atópicos se benefician de baños muy frecuentes que retiren alergenos de la piel. Hay champús muy recomendables para esta patología que deben alternanarse y usarse con frecuencia, como los hidratantes, emolientes, antialérgicos, antipruriginosos, asociados a  productos que mejoran la barrera dermatológica como pipetas específicas, ácidos grasos orales, etc. En algunos casos o con ciertos brotes más aguods de la enfermedad son necesarios tratamientos orales que modulen el sistema inmunitario o antibióticos para tratar la dermatitis bacteriana.

Hay un tipo de dermatitis (dermatitis de los pliegues) que afecta a razas cuya piel es tendente a formar pliegues. Es el caso de los shar pei,  los bulldogs, o  los carlinos  por ejemplo. El pliegue es una zona de piel que queda sin ventilación y con humedad por lo que las bacterias encuentran el sitio ideal para reproducirse. Se producen dermatitis que pueden o no oler mal. Cuando al pliegue  desemboca una secreción (saliva en el pliegue labial o lágrima en el pliegue de la nariz) el olor puede exacerbarse mucho. Estos pliegues deben ser aseados a diario con una solución de clorhexidina que es antibacteriana y hay que abrirlos para airearlos. Esto es bastante tedioso y se requiere mucha paciencia por parte del propietario ya que la desinfección ha de hacerse a diario. En ciertos casos está justificado realizar la cirugía del pliegue. Se trata de hacer un lifting del mismo para hacerlo desaparecer. Los resultados son muy buenos.

La saliva en contacto con la piel es muy irritante y produce mal olor. Es el caso de razas que se baban mucho como ocurre a veces con ciertos bóxer, buldogs ingleses, bobtails, mastines, etc… Esta secreción de saliva puede ser origen de mal olor. La solución es mantener lo más pelada posible la zona y limpiar cada día con un champú desinfectante secándo la zona muy bien.

La boca con enfermedad periodontal es una fuente muy frecuente de mal olor tanto en el perro como en el gato. Los perros que tienen sarro tienen halitosis (mal  aliento). Los gatos infectados con el virus de la inmunodeficiencia tienen frecuentemente úlceras en la boca produciendo muy mal olor y mucho dolor. Las amigdalitis y faucitis (inflamación de las amígdalas y del fondo de la boca) son fuente de muy mal olor en los felinos domésticos.

La solución para la halitosis producida por el sarro dental es realizar limpiezas de boca periódicas. Se realizan bajo sedación y para que queden bien las encías lo más importante es no retrasar su realización, es decir, retirar con el ultrasonidos lo antes posible el sarro.

 

Una fuente  frecuente de mal olor es la infección de orina así como la retención de restos de orina en los pelos circundantes del pene o de la vulva en razas de pelo más bien tupido o largo. La solución es recortar los pelos de la zona de salida de la orina para evitar que quede mojada y huela a amoniaco al cabo de una horas y lavar la zona localmente con betadine. Para la infección urinaria hay que acudir al veterinario, hacer un cultivo de orina y un antibiograma que nos dirá qué antibiótico es el de elección para tratar el germen. Algunas medicaciones también pueden dar a la orina un olor  peculiar.

Los perros que tienen mucha flatulencia (gases) huelen mal. Generalmente la causa más frecuente es que toman un pienso de baja calidad. Hay que cambiarles la dieta y pasar a un pienso de alta digestibilidad. Aunque son comidas teóricamente más caras, no dan problemas digestivos, mejoran la calidad del pelo y la piel y con menos cantidad de pienso tienen las necesidades diarias cubiertas. También se observará que con el pienso de buena calidad las heces son menos voluminosas porque es un alimento que deja menos residuos.

La Impactación de las glándulas anales y posterior desarrollo de abscesos purulentos en las mismas es frecuentemente causa de muy mal olor en el perro y/o gato. En estos casos, el olor es realmente muy fuerte ya que dichas glándulas sirven para marcar el territorio justamente por el olor feromónico de su secreción.  La solución  es acudir al veterinario para vaciar los abscesos de pus  completamente , en ocasiones poner un drenaje y dar un tratamiento antibiótico y antinflamatorio hasta la total curación de la infección. Para prevenir futuros problemas con las glándulas del ano, hay que corregir el estreñimiento y vaciar el contenido normal de las glándulas periódicamente (el veterinario te lo hará o te enseñará a hacerlo).

EL MAL OLOR NO SIEMPRE ES DEBIDO A UNA PATOLOGÍA

CAUSAS FISIOLÓGICAS DE MAL OLOR EN EL PERRO/GATO

Cuando un perro se moja suele oler mucho ¿a qué? A perro, o  a “perruzo” como dicen algunos dueños en consulta. En algunas razas esto es más evidente. La solución es sacarle los días de lluvia con un buen impermeable de cobertura y secarle bien las patas en cuanto se entra en casa.

Los perros que están sucios huelen más. No hay por qué esperar para bañar al perro si nos molesta su olor. Los baños frecuentes no son malos, al contrario, lo que ocurre es que hay que utilizar buenos champús que permitan baños frecuentes y que hidraten la piel.

Algunos animales conservan la costumbre ancestral de revolcarse y envolverse en heces o en orina y en suciedad del suelo. Evidentemente el olor en estos casos puede ser insoportable. Hay que intentar que no lo hagan y pasearles por lugares donde no van otros perros.

Cuando las hembras están en celo pueden desprender olor por las secreciones y la sangre de la vulva. Parece ser que la clorofila vía oral puede hacer disminuir un poco dicho mal olor, aunque los machos, seguirán oliéndola, por supuesto.

Los gatos machos no esterilizados tienen un fuerte olor en la orina debido a la testosterona y a que marcan con frecuencia el territorio con gotas o chorritos de orina. La solución es sencilla: esterilizar al gato a los 5-6 meses es lo recomendable, antes de que comience a marcar. Si no se hizo, se puede realizar la esterilización en cualquier momento de su vida.

También hay propietarios que se quejan del olor de las heces del gato en la caja de arena de la casa. Hay piensos de muy buena calidad que corrigen este mal olor fecal y están diseñados para solucionar este inconveniente. Una caja de arena cubierta con puerta balancín de entrada y filtro para los olores es una buena opción.

Artículo desarrollado por el equipo veterinario de Clínicas Terán.

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