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03 de Noviembre de 2011
Mujeres embarazadas y gatos, ¿juntos o mejor separados?
El abandono de gatos justificándolo por un embarazo no debe consentirse, ya que con unas simples normas de higiene podemos convivir en esa etapa junto a nuestra mascota. Ella nos lo agradecerá.

La toxoplasmosis es una enfermedad causada por un parásito y cuyo hospedador definitivo es el gato, siendo el vehículo o transmisor a las personas que son las que realmente sufren la enfermedad

Este parásito no representa un peligro en personas inmunocompetentes, pero en mujeres embarazadas y personas con enfermedades que afectan a su sistema inmune causan trastornos que van desde malformaciones fetales y muerte embrionaria en las primeras hasta neumonía y meningoencefalitis en las segundas. Es por esto que planteamos la siguiente cuestión:

 ¿Es una realidad probable que conviviendo con un gatos nos contagiemos de toxoplasmosis? ¿La vida de un feto corre peligro cuando la mujer embarazada convive con un gato?

Tradicionalmente se han establecido una serie de recomendaciones que eran del todo exageradas y gracias a la investigación de profesionales hemos podido saber cuáles son los mecanismos realmente de actuación del parásito.

Los gatos infestados por Toxoplasma gondii diseminan este parásito mediante sus heces, en forma de ooquistes no esporulados, pero ésta no es la forma infectiva del parásito, sino que para adquirir dicha capacidad infectiva han de esporular y esto se produce a partir de las 24 horas postdeyección. Para detectar si un gato ha estado en contacto con el parásito existen pruebas que lo determinan, pero no puede saberse con cierta seguridad si está eliminando ooquistes al medio ambiente a través de las heces, puesto que dicha liberación se efectúa durante las tres primeras semanas postinfección y en esta etapa el gato no muestra sintomatología alguna de enfermedad. De esto podemos deducir que nuestro gato puede que sea positivo a esta prueba pero no tiene por qué representar necesariamente un peligro para nosotros, ya que puede que haya pasado hace mucho tiempo desde la infección y no esté liberando quistes al medio. De igual forma en mujeres embarazadas que puedan estar en contacto directo con gatos existe una prueba para determinar si anteriormente ha estado en contacto con el parásito y se realiza de forma rutinaria en nuestro país. Si la mujer es positiva en esta prueba, el futuro bebé no tendrá problemas durante el embarazo, pero si es negativa la mujer deberá adoptar unas normas de higiene básicas.

Hay diferentes estudios que han establecido las circunstancias más frecuentes de infección por T. gondii y por lo tanto postularon una serie de medidas a tomar para reducir la probabilidad de contagio. Normalmente las vías de transmisión de la enfermedad son la ingestión o manipulación de carnes crudas o poco cocinadas que contenían quistes, beber de aguas contaminadas con ooquistes, comer verduras u hortalizas mal lavadas, realizar labores de jardinería sin guantes, estar en contacto directo con heces de gato que hayan sido deposicionadas hace más de 24 horas y por beber leche de cabra cruda.

De todo ello podemos deducir que el abandono de gatos justificándolo por un embarazo no debe consentirse, ya que con unas simples normas de higiene podemos convivir en esa etapa junto a nuestra mascota. Ella nos lo agradecerá.

Fte: GEMFE de AVEPA: Toxoplasmosis, gatos y embarazo. 


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