El dolor, ese enemigo a combatir.

El dolor es una sensación compleja  que implica muchos parámetros y que tiene un componente físico y un componente emocional. El dolor va asociado a sufrimiento por lo que cada paciente debe ser evaluado adecuadamente siempre y en cada caso. (más…)

El sobresfuerzo físico, especialmente tras la ingesta de comida, favorece la torsión de estómago en perros.

La torsión de estómago es una enfermedad de pronóstico extremadamente grave que debe ser tratada con la máxima urgencia, ya que puede acabar con la vida del perro en cuestión de horas, estimando que su tasa de mortalidad está entre el 10% y el 45% de ser atendidos y del 100% si no reciben dicho tratamiento. La rapidez en llevar al perro al veterinario es decisiva en el pronóstico, ya que si se llega demasiado tarde a la cirugía (hablamos de tan solo unas horas) las posibilidades de salvar al animal disminuyen mucho debido a que habrá más lesiones en estómago y en otros órganos como el bazo, y sobre todo tendremos un paciente muy inestable, en un estado clínico de muy alto riesgo, con extrasístoles cardíacas, shock, mucho dolor, etc.

RIESGOS A TENER EN CUENTA

El síndrome dilatación-torsión de estómago se produce principalmente en perros de razas de tamaño grande aunque más raramente lo diagnosticamos en razas medianas también.

La torsión de estómago, provoca un colapso en el riego sanguíneo de las vísceras, ya que las arterias y venas que discurren por el estómago se estrangulan, impidiendo que la sangre llegue a otros órganos vitales, causando finalmente un shock general en el organismo del animal, de carácter irreversible.

Si bien las causas exactas de por qué se produce la dilatación-torsión se desconocen, los profesionales indican una serie de factores que predisponen a los perros a sufrir la torsión de estómago entre los que se incluyen las comidas copiosas o accidentales (el perro se come medio saco de pienso que quedó a su alcance), el pienso de baja calidad, que coman rápidamente y que beban abundantemente, las situaciones de estrés durante la ingesta.

Existe una predisposición genética que experimentan razas como el Mastín, el Dogo, el Pastor Alemán, el San Bernardo o el Doberman junto con perros mestizos de tamaño medio-grande o con características anatómicas determinadas como un tórax profundo.

Es muy importante saber que el ejercicio debe hacerse con el perro antes de las comidas y no después, ya que el ejercicio intenso después de la ingesta de comida es un factor predisponente para esta patología.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Los expertos señalan que un perro que experimenta una torsión de estómago se encuentra al principio nervioso e inquieto, puede apreciarse cierta hinchazón abdominal en la parte más caudal del abdomen, en la zona del ijar, a veces babea, tiene ganas de vomitar aunque no siempre lo consigue (no podrá si el estómago está torsionado) y sufre dolor en la zona abdominal.

Si vemos este cuadro en nuestro perro, debemos acudir inmediatamente al veterinario. Esta patología no puede esperar, por lo que si se produce en horario en el que nuestra clínica veterinaria está cerrada, debemos llamar y acudir inmediatamente al servicio de urgencias.

Ante este caso, el profesional estabilizará al animal descomprimiendo el estómago a través de un sondaje gástrico o por punción, a la vez que comprobará con una radiografía abdominal si el estómago está dilatado y si además existe torsión del mismo, valorando la opción de la cirugía para garantizar el éxito del proceso con la realización de una gastropexia (reposición  del estómago en su sitio y fijación del mismo a la pared abdominal en el lugar correcto). Con la cirugía se evita que el estómago del animal vuelva a sufrir torsiones en el futuro.

Durante el postoperatorio el perro debe estar en ayunas inicialmente comenzando inmediatamente después con una dieta blanda racionada en pequeñas cantidades. Si la recuperación es favorable, bajo cuidados veterinarios en régimen de hospitalización las primeras horas  posteriores a la cirugía, el perro puede volver a casa, donde tendrá que seguir con una dieta a base de un pienso de muy alta calidad que permita ingestas poco voluminosas y que produzca pocos residuos.

Un animal operado por dilatación-torsión, debemos saber que puede reincidir y aunque una vez operado no volverá a producirse una torsión, sí puede volver a presentar una dilatación.

La fobia al ruido

La fobia al ruido es un problema muy común en los perros domésticos. Este fenómeno está caracterizado por una repuesta de miedo intensa y desproporcionada en relación a lo que se esperaría por el grado de amenaza que representa el estímulo. Además es una reacción hasta cierto punto descantrolada.

El comportamiento de los perros con fobia a los ruidos puede variar, abarcando desde reacciones leves como un incremento del jadeo, sialorrea (babarse), intentos de esconderse  o escapar, temblar… hasta reacciones severas que incluyen comportamientos destructivos y autolesiones.

Al respecto, aquellos estímulos que ocurren imprevisiblemente, de forma intermitente, y de alta intensidad, como fuegos artificiales o tormentas, son más propensos a inducir una fobia, que los que se producen con una intensidad más baja y/o con mayor frecuencia y de manera previsible; por lo tanto, este problema de comportamiento suele pasar desapercibido en etapas subagudas hasta que los signos se hacen evidentes y molestos para el dueño.

Por su prevalencia (38% en casos reportados) y por sus consecuencias, la fobia al ruido tiene importantes implicaciones negativas sobre el bienestar de los animales y sus dueños; siendo importante su diagnóstico oportuno y el posterior tratamiento con terapia de modificación conductual o/y psicofármacos.

MIEDO, FOBIA Y ANSIEDAD: DEFINICIÓN.

Los trastornos relacionados con la ansiedad, incluyendo compulsiones, miedo, fobias, ansiedad generalizada y ansiedad por separación, son problemas conductuales comunes en el perro doméstico hoy en día.

El miedo es definido como una respuesta emocional que se produce como consecuencia de un peligro real o uno percibido como tal. Es una respuesta normalmente  adaptativa y para ello, proporcional al estímulo, cuya finalidad es proteger al animal de un posible daño. El miedo se manifiesta a través de respuestas fisiológicas como taquicardia, hipersalivación o eliminación de orina y heces, junto con respuestas conductuales asociadas a defensión, evitación o huida. Por el contrario, una fobia es una respuesta de miedo intensa y desproporcionada en relación a lo que se esperaría por el grado de amenaza que representa el estímulo. En general, ambas entidades incluyen estados de ansiedad dentro de su manifestación clínica, debido a que la ansiedad es una respuesta que se produce como anticipación a un peligro o a una amenaza objetivamente inexistente; es decir, la amenaza puede ser imaginada o incierta, pudiendo o no llegar a suceder realmente .

La ansiedad incluye signos fisiológicos y de comportamiento. Entre los signos fisiológicos podemos mencionar el incremento de las frecuencias cardiaca y respiratoria, temblor o parálisis, aumento de la salivación y alteraciones gastrointestinales. Los signos conductuales pueden incluir cambios en la actividad (inmovilidad, deambulación, caminar en círculos, inquietud); cambios en el apetito, incluyendo  anorexia; y conductas como la búsqueda de contacto o proximidad con personas u otros perros o al revés, huida descontrolada y comportamiento errático.

EPIDEMIOLOGÍA

Existe una gran diferencia en los datos sobre la proporción de animales que padecen fobia al ruido. Estos datos pueden obtenerse a partir de encuestas a los propietarios o bien en base al número de animales tratados en clínicas veterinarias generalistas o en consultas especializadas en comportamiento. Tanto si los datos se obtienen en encuestas como en clínicas veterinarias, varían mucho, entre un 6 y un 30% de perros aparece  como que muestran este tipo de problemas.

La fobia al ruido es un problema común que no parece ser remitido con frecuencia para su tratamiento por parte de un especialista. Según datos procedentes de una encuesta menos de un tercio de los propietarios responden que buscarían ayuda para el tratamiento del problema y aproximadamente un 15% buscarían el consejo de su veterinario. Por lo tanto, de cada 3 casos que llegan a las consultas, 17 casos podrían no hacerlo. Es posible que excepto en los casos más graves en los que el animal presente síntomas como destructividad o autolesiones, los propietarios no perciban la situación como un problema real y serio. Por otro lado es también posible que algunas personas busquen ayuda de manera puntual en las clínicas generalistas en momentos muy concretos del año (Navidades o fiestas locales).

ETIOLOGÍA O CAUSAS

Numerosos factores etiológicos influyen en el desarrollo de las fobias:

  1. Predisposición biológica evolutivamente determinada frente a ciertas situaciones cuya evitación parece estar asociada a una mayor supervivencia. Esto podría explicar por qué las fobias al ruido más frecuentes en perros se dan frente a fuegos artificiales, tormentas y disparos de armas de fuego.
  2. Factores genéticos: las estimaciones de la heredabilidad del miedo en el perro, pese a ser variable, oscilan entre 0,4 y 0,5. Estudios sobre este carácter en roedores de laboratorio indican también una heredabilidad alta para este carácter.
  3. Una predisposición racial en relación al miedo. Parece ser que dentro de determinadas líneas familiares existe una alta transmisión de caracteres de conducta como miedo, pánico y ansiedad.
  4. Exposición a estímulos variados y a estímulos sonoros durante el periodo de socialización: los individuos presentan una menor probabilidad de encontrar un estímulo aversivo como adultos si han sido previamente habituados a dichos estímulos durante el periodo sensible de socialización. Algunos autores indican que la exposición a diferentes ruidos, fuegos artificiales, aspiradoras, ruidos de motores, etc. pueden tener un efecto protector si tienen lugar cuando el animal es menor a 6 meses de edad. Esto sostiene la suposición de que la exposición a ruidos durante el periodo de socialización tiene un efecto de prevención en el desarrollo de miedos en su vida adulta. Del mismo modo que se presenta la habituación durante la socialización temprana, existe la posibilidad de que una experiencia traumática durante dicho periodo desencadene una conducta fóbica que se extienda a lo largo de la vida del animal.

Existen otros factores que pueden afectar a la probabilidad de que un animal desarrolle una fobia. Entre estos factores podríamos destacar la edad y el dolor crónico, ya que ambos factores parecen estar relacionados con una mayor susceptibilidad del animal a padecer algún trastorno relacionado con la ansiedad, entre los que se incluyen las fobias. A pesar de los avances actuales en cuanto a la investigación en este campo, la etiología concreta de las fobias sigue siendo desconocida.

NEUROFISIOLOGÍA DEL MIEDO

Existen diferentes estructuras cerebrales implicadas en la adquisición y consolidación de la extinción del miedo condicionado. Las más estudiadas son la amígdala, el córtex prefrontal (PFC) y el hipocampo. De modo muy esquemático la amígdala parece ser el lugar de adquisición y almacenamiento, la PFC parece mediar la consolidación y finalmente el hipocampo ejerce un importante papel en la expresión dependiente de contexto de la extinción.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

Como base para establecer un tratamiento se deberá contar con un diagnóstico completo y bien sistematizado. El diagnóstico de la fobia a los ruidos se realiza principalmente con una buena anamnesis recogiendo así información del historial etológico, y con los signos clínicos presentados antes mencionados. Se descartarán  previamente causas orgánicas u otro desorden conductual. Habrá que tomar en cuenta que dichos signos pueden exhibirse por perros que también estén afectados por la ansiedad por separación  siendo este  trastorno uno de los principales involucrados en el diagnóstico diferencial, descartándose fácilmente ya que al contrario de lo que sucede con la fobia a los ruidos, los signos clínicos de la ansiedad por separación se manifiestan únicamente en ausencia de los propietarios.

Todo esto tendrá que ser descartado dentro del diagnóstico diferencial con ayuda de pruebas médicas mínimas como un examen físico general, examen neurológico, examen traumatológico, hemograma completo y química sanguínea básica. De obtener resultados normales se toma en cuenta como diagnóstico definitivo un desorden comportamental y bajo esa sospecha se puede instaurar un tratamiento etológico oportuno.

Los criterios de diagnóstico para una fobia al miedo incluyen una respuesta al ruido repentina y profunda, no clasificada y extrema, manifestada como una evitación activa intensa, fuga o conductas de ansiedad. Las conductas pueden incluir catatonia o manía concomitante junto con una disminución de la sensibilidad al dolor o estímulos sociales.

Se considera que los criterios de diagnóstico para las fobias a las tormentas eléctricas son similares a los de la fobia al ruido y cualquier aspecto de ellas puede desencadenar la respuesta, como por ejemplo el viento, la luz, cambios en la presión barométrica, lluvia, etc. Sin embargo habrá que tomar en cuenta la posible generalización de estos fenómenos hacia cualquier otro tipo de ruido; esto explica la relación entre la fobia a las tormentas eléctricas y el ruido. Los cambios atmosféricos que acompañan a las tormentas eléctricas complican el trastorno, ya que la respuesta fóbica puede haber sido principalmente a un cambio atmosférico no ruidoso y más tarde generalizarse al ruido.

Es esencial que todas las ansiedades asociadas o causadas se identifiquen como parte del proceso de diagnóstico y de tratamiento. El tratamiento y el manejo del miedo y de las fobias puede requerir la inducción de cambios comportamentales y un programa de reducción de estrés con la finalidad de mejorar las habilidades del perro para hacer frente a situaciones críticas. A manera general dentro de la práctica clínica el tratamiento se ha dividido en un protocolo ya establecido que debe de consistir en dos elementos principales:

  1. Tratamiento a corto plazo. Las intervenciones dirigidas a la gestión inmediata de un problema cuando la amenaza es inminente (por ejemplo, justo antes de la aparición de fuegos artificiales o tormentas estacionales).
  2. Tratamiento largo plazo. Las intervenciones dirigidas a la resolución del problema.

En el caso de la utilización del tratamiento a corto plazo que estará indicado para aliviar los signos clínicos presentes en ocasiones puntuales, lo recomendable es la utilización de fármacos ansiolíticos que actúan rápidamente y están completamente justificadas en cuanto al impacto sobre el bienestar animal en dichos trastornos. Los medicamentos ansiolíticos con un inicio de acción rápido que dura de pocas a varias horas son los más indicados,siempre bajo supervisión veterinaria. Dentro de los efectos secundarios se encuentran la sedación, ataxia o incoordinación, relajación muscular, aumento del apetito, excitación paradójica, alucinaciones, espasmos musculares e insomnio.

Como regla general se inicia el tratamiento con la dosis más baja y se aumenta gradualmente hasta alcanzar el efecto deseado, si el uso se prolonga por más de una semana la retirada tendrá que ser paulatina y llevada a cabo al menos durante un periodo de un mes.

Productos de feromonas (DAP) pueden ser útiles en el tratamiento de la presentación de una crisis inmediata. Se ha reportado su utilidad en el manejo de la ansiedad en perros asociada a los petardos y sonidos fuertes. DAP, al no ser un supresor cerebral, y al no haber interacciones negativas con algunos agentes farmacológicos, ha sido propuesto como una manera “natural” de reducir los comportamientos de estrés y miedo en perros.

A más largo plazo, la percepción del animal al ruido se debe modificar, utilizando grabaciones de sonido, mediante un proceso de desensibilización sistemática en el que se pone al animal en contacto gradual con el estímulo que desencadena la fobia para ir desensibilizándole. El programa incluye tres componentes:

  1. Grabaciones de sonidos iniciando con un volumen de bajo a moderado y aumentando el volumen gradualmente.
  2. Uso de un difusor de feromonas DAP durante el entrenamiento ya que disminuye los niveles de estrés.
  3. Pautas generales de comportamiento coherentes con la situación y que no la empeoren, como no castigar al perro durante la presentación del estímulo y no reforzar la respuesta fóbica, asegurarse de que el perro se encuentra en un lugar seguro en todo momento para evitar intentos de huida o lesiones.

CONCLUSIONES

A nivel preventivo el punto más  importante consiste en realizar una correcta socialización de los cachorros, exponiéndolos de forma gradual, siempre que sea posible, a los diferentes estímulos aversivos, como podrían ser los petardos y los ruidos fuertes, susceptibles de ser objeto de fobias en esta especie.

Por otra parte la investigación relacionada con los mecanismos neurofisiológicos de la adquisición de la memoria del miedo y, muy especialmente, los relacionados con su extinción, siguen siendo objeto de interés, ya que el conocimiento de los mismos permitirá en un futuro desarrollar y aplicar tratamientos farmacológicos que apoyen las terapias actuales y faciliten la extinción del miedo en los individuos que presenten fobias al ruido.

En definitiva, en la actualidad, el diagnóstico oportuno y el escrupuloso análisis del caso clínico, darían como resultado una instauración del tratamiento adecuado para cada caso. Es muy importante remarcar la evaluación del individuo en cuestión, ya que a pesar de tratarse del mismo trastorno, el tratamiento se tendría que modificar dependiendo del caso y del animal. Sin lugar a dudas el tratamiento actual que consiste en la utilización de desensibilización y contracondicionamiento ayudándose de un tratamiento farmacológico que ponga al perro en una situación mínimamente receptiva y tolerable de las sesiones de modificación conductual.

Las técnicas de modificación de conducta, todo hay que decirlo,  si bien teóricamente son de fácil aplicación, durante su práctica resultan tediosas y de improbable culminación. El tratamiento de desensibilización es muy largo generalmente y duro para los propietarios que frecuentemente lo dejan en el camino. Gracias a novedosas terapias disponibles actualmente, como la feromonoterapia, se podría suplir alguna deficiencia por parte del propietario o inclusive algún tipo de inconsistencia. En un futuro es posible que podamos disponer de nuevos fármacos que faciliten la extinción y sirvan de apoyo a las técnicas actuales de modificación de conducta.

El ojo seco canino puede causar ceguera si no se trata a tiempo. Una consulta puede evitar males mayores o retrasarlos mucho.

 

La mayoría de la gente sabe lo que se siente con los ojos secos e irritados. Nos ocurre a veces, de forma leve, cuando pasamos muchas horas con la vista fija en un ordenador. Por lo general, aplicando una gotas lubricantes para los ojos se produce un alivio inmediato a corto plazo. Los oftamlólogos saben que el ojo seco es una patología frecuente en humanos.

Los perros también pueden desarrollar ojo seco y también es ésta una patología del ojo que diagnosticamos con mucha frecuencia en veterinaria. Ojo seco significa que las glándulas lagrimales no son capaces de producir suficiente cantidad de lágrima para que el ojo esté perfectamente hidratado y lubrificado.

Los párpados son los que se encargan de repartir la lágrima adecuadamente por la superficie de la córnea protegiéndola. Cuando esto no ocurre la córnea se inflama (queratitis o keratitis) y puede llegar a lesionarse gravemente. La ausencia o desequilibrio de los componentes de la lágrima van a permitir un efecto raspado de los párpados sobre la córnea lesionándola.

Las lesiones pueden ocurrir bien en zonas concretas del ojo por falta de un buen reparto de la lágrima por una deficiencia en el parpadeo, o en toda la superficie de la córnea cuando no hay suficiente cantidad de lágrima para repartir. También puede ser unilateral (afectar a un solo ojo) o bilateral (a los dos ojos).

La queratoconjuntivitis seca que es como se denomina la patología que estamos describiendo (KCS), es comúnmente conocida como “ojo seco, y puede conducir a la ceguera si no se trata adecuadamente. Los primeros signos pasan desapercibidos a los dueños que además se sorprenden cuando les decimos que su perro tiene ojo seco pues ellos realmente lo que perciben como primer signo suelen ser legañas, a veces también picor.

Si el diagnóstico se retrasa durante demasiado tiempo, su perro puede pasar años con su visión deteriorada lentamente y de forma irreversible. Además, ellos no suelen quejarse mucho, pero realmente tienen muchas y continuas molestias. Lo sabemos porque los humanos con ojo seco lo describen como algo verdaderamente molesto.


Algunas razas son más susceptibles

Cualquier perro puede desarrollar KCS, pero uno de cada 12 perros tiene alguna patología preexistente, como diabetes,  hipotiroidismo y síndrome de Cushing. Estos enfermos pueden ser más propensos a ojo seco. Lo mismo ocurre con algunos medicamentos que disminuyen la producción de lágrima, especialmente si se usan por un tiempo largo. Hay ciertas razas como Cavalier King Charles Spaniel, West Highland White Terrier, Shih Tzu, Cocker Spaniel, Pekinés, Yorkshire Terrier, Lhasa Apso, y el Dogo que son más propensos a ojo seco, es decir, son razas con predisposición.

También las razas de ojos saltones o protruidos (bulldogs, carlinos, etc…) tienen frecuentemente algunos problemas para realizar un parpadeo eficaz y completo (la circunferencia que han de abarcar al parpadear es mucho mayor que en razas de ojos más metidos en la órbita). La zona central de la córnea a veces queda sin cubrir perfectamente por el parpadeo pudiendo desarrollarse una keratitis en la zona y una úlcera corneal central.


La detección temprana es la clave

El ojo seco es una condición común en caninos, y se produce por la autodestrucción de las glándulas lagrimales por el propio sistema inmunológico del perro. Las lágrimas son esenciales para que  los ojos estén confortables y hacen más que proporcionar lubricación. Sin lágrimas, los ojos se irritan, el tejido conjuntivo alrededor de los ojos se pone rojo, la córnea se volverá  marrón y opaca, y formará una secreción amarilla pegajosa, lo que el dueño describe como legañas. Las legañas se forman porque de los tres componentes de la lágrima (acuosa la más gruesa, oleosa la más externa y mucosa la más cercana a la córnea), no todos faltan en la misma proporción cuando la cantidad de lágrima disminuye. Generalmente la proporción acuosa desciende en el ojo seco, siendo este componente el que constituye el 99% de las lágrimas.

Es por eso que en el ojo seco, las lágrimas se vuelven de una consistencia más espesa y legañosa. Los perros que experimentan síntomas de ojo seco pueden frotarse los ojos, parpadear en exceso, o mantener sus ojos cerrados. Los ojos de los perros pueden perder su brillo normal. Otros signos visibles incluyen una apariencia de “nublado” para los ojos no relacionados con la vejez, la descarga y el enrojecimiento. En fases finales un pigmento se deposita en la córnea transformándola en una estructura opaca que ya no deja pasar la luz. En este momento el perro tendrá algunas áreas del campo visual en las que ya no ve. Esta keratitis pigmentaria es progresiva hasta que el perro sufre ceguera total.

 

Afortunadamente, la detección puede ayudar a que se eviten o se retrasen daños irreversibles en la visión. La detección y el diagnóstico temprano del ojo seco es fundamental para evitar la incomodidad y el posible sufrimiento del animal así como  la ceguera.

Si tu perro está en riesgo debido a una de las condiciones o experimenta molestia o dolor en los ojos o signos de infección o legañas más abundantes, pídenos cita. El diagnóstico es sencillo y rápido con una prueba fácil de realizar en consulta. La prueba se llama Test de Schirmer. Si tu perro ya ha sido diagnosticado de ojo seco, el propietario y el veterinario deben trabajar juntos para desarrollar un plan para gestionar con éxito esta patología.

Tratamiento del ojo seco

Todos los perros con antecedentes de irritación ocular (o conjuntivitis) y los grupos de riesgo deben ser examinados. Asegúrate de preguntar sobre la detección del ojo seco durante el chequeo regular de su perro. Los diagnosticados deben recibir un tratamiento a base de una pomada ocular y lubricantes para el ojo o lágrimas de sustitución. Existen productos que reponen la parte acuosa de la lágrima. Esta patología no tiene curación en términos absolutos pero con un buen manejo los síntomas y las lesiones no avanzan con rapidez hacia la ceguera y el nivel de confor del animal es muy aceptable.

 

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Displasia de codo: una enfermedad frecuente en cachorros de raza grande.

dog-2640633_960_720Es una patología frecuente, algo menos conocida por los propietarios que la displasia de cadera. Es una enfermedad hereditaria del desarrollo de los codos y que está inducida por varios genes por lo que es difícil de erradicar. Además no solo influye la genética en su presentación  siendo importantes también algunos factores ambientales.

¿A quién afecta principalmente?

Afecta mucho más frecuentemente a perros de razas grandes como el Chow chow, Rottweiler, Labrador, Golden Retriever, Pastor Alemán, Boyero de Berna, Terranova, San Bernardo, Mastín Napolitano, etc… perros en general de gran tamaño. En algunas de estas razas con predisposición, llega a haber más de un 40% de ejemplares con algún grado de afectación de sus codos.

¿A qué se debe esta patología?

Esta patología, como hemos señalado ya, tiene una base genética pero también  es multifactorial, es decir, obedece a muchas causas como el medio ambiente, la alimentación, el peso corporal, la firmeza o la laxitud de los ligamentos, el ejercicio físico y los traumatismos. En este aspecto de que existen múltiples factores que la determinan, se parece a la displasia de cadera.

displaisa-codo-ejemplo-ml-90                                                     En la foto, una radiografía de los tres huesos que conforman el codo: húmero, cúbito y radio.

¿En qué consiste la enfermedad?

El codo es una articulación conformada por tres huesos, el húmero, el radio y el cúbito. Estos tres huesos deben desarrollarse sincrónicamente y articularse de un modo muy exacto.

La patología consiste en una deformidad de la parte del cúbito que articula con el húmero en la articulación del codo. Esto crea un problema en la relación entre los 3 huesos que conforman el codo; el cúbito, el radio y el húmero. El resultado es que estos huesos no encajan perfectamente y se producen  pequeños pero continuos roces anormales en el uso de la articulación. La falta de un encaje perfecto se denomina en medicina veterinaria “incongruencia articular”.

Los huesos que ahora se rozan o se presionan el uno contra el otro de forma incorrecta, poco a poco desarrollan problemas de diferente índole como lesiones en la superficie ósea con desprendimientos de pequeños trocitos de hueso o fisuras o fracturas en distintas partes de dichos huesos. Según qué se rompa, o qué se lesione, se pueden diagnosticar en el codo distintas patologías:  proceso coronóides fragmentado, proceso ancóneo no unificado, osteocondritis disecante, etc… todas ellas originadas por esa incongruencia articular, origen de cualuiera de estas manifestaciones. El conjunto de todas estas anomalías es lo que denominamos “displasia de codo”.

displasia de codo 2En la foto se señalan en los tres huesos que conforman la articulación del codo, y los lugares donde se producen lesiones debido a la incongruencia articular o falta de exactitud en el modo en que estos tres huesos se relacionan.

Cuando en una articulación los huesos que la conforman no constituyen una “visagra” perfecta, el resultado a corto plazo es dolor, inflamación, lesiones articulares y óseas. En realidad es una articulación inflamada, es decir, una artritis. A medio o largo plazo, la articulación sufre una artrosis, es decir, un proceso degenerativo de las estructuras que la conforman con dolor crónico y algunas limitaciones de uso de la articulación (cojeras, falta de ángulo de flexión, etc…). Según los grados, estas anomalías pueden suponer leves o graves limitaciones de movimiento para el animal.

artrosis de codo

En la foto, artrosis severa de codo.

¿Cuándo muestra síntomas la enfermedad y cómo se diagnostica?

El diagnostico requiere un veterinario con experiencia pues muchas veces los síntomas son inespecíficos y puede no ser sencillo llegar al diagnóstico, especialmente precózmente. La exploración clínica, la historia clínica y las pruebas de imagen son claves para diagnosticar y para emitir un pronóstico y valorar el tratamiento adecuado. En general el veterinario requiere hacer unas radiografías del codo y deseablemente, un escáner del codo que nos puede dar mucha información adicional.

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Los animales con displasia de codo comienzan a mostrar los síntomas a partir de los 5 meses de edad, pero la única patología que a esa edad se suele diagnosticar es el proceso ancóneo no unificado ya que el resto  de las patologías suelen dar síntomas a partir del año de edad.

displasia+4La edad de adquisición del perro suele ser anterior al año por lo que es prácticamente imposible saber de antemano y en el momento de adquirir el animal, si un perro de raza grande padecerá displasia de codo o no. Su displasia puede ser no sintomática o incluso puede no mostrarse aún ningún signo de ella en las radiografías. Es por eso que es muy útil el uso de otras técnicas de diagnóstico más precisas como el escáner o TAC. La radiografía convencional sigue siendo una buena herramienta en el estudio de la displasia de codo, pero implica largos y complejos estudios con la posibilidad de no llegar a un diagnóstico definitivo. El escáner es una excelente alternativa que puede complementar o incluso reemplazar a las radiografías ya que nos permite obtener información mucho más completa antes de realizar  una intervención quirúrgica.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas que pueden hacernos pensar en displasia de codo son dolor al levantarse o al bajar escaleras, andar con el codo rotado ligeramente hacia fuera, o simplemente un rechazo del cachorro a hacer el ejercicio que sería esperable a su edad, porque siente molestias. Como es una enfermedad de desarrollo muchas veces son ambas extremidades las afectadas (displasia de codo bilateral).

¿Cómo evolucionan los pacientes?

La evolución de los pacientes es muy variable presentando desde síntomas muy leves a síntomas más graves muy limitantes que llevan a una mala calidad de vida del animal.

¿Hay algún tratamiento?

La forma de tratar estos casos depende mucho del grado de artrosis y también de la situación en que se encuentre la articulación en el momento del diagnóstico. Algunos casos tienen un tratamiento  quirúrgico  pero otros serán tratados solo con tratamiento conservador (antinflamatorios, condroprotectores, rehabilitación, alimentación específica, etc).

La cirugía tampoco es siempre la misma en cada caso, ya que dependiendo de la lesión que la displasia haya producido en los huesos de la articulación se deberá hacer una corrección quirúrgica u otra. A veces la cirugía consiste en retirar un fragmento de hueso que está suelto y molestando durante el uso del codo, otras veces se trata de unir fragmentos de hueso fijándolos con ayuda de un tornillo. El traumatólogo valorará las posibles y diversas técnicas a aplicar y elegirá en cada caso la más adecuada.

Todos los casos de displasia de codo conducen a artrosis en mayor o menor medida. A veces las técnicas quirúrgicas detienen el proceso, o simplemente lo enlentecen. En algunos casos la cirugía es resolutiva de la cojera, pero no siempre.

¿Qué otras cosas debemos saber de la enfermedad para no agudizar los síntomas y para no propagarla?

No se debería cruzar un animal con displasia de codo incluso aunque no cojee, ya que la puede transmitir a su descendencia. Esto evitará a largo plazo que se extienda esta grave patología.

Por otra parte, durante la etapa de crecimiento no se recomienda que el cachorro haga un ejercicio muy exigente. Deben evitarse juegos intensos y saltos repetidos que supongan microtraumatismos en la articulación del codo. Es esencial en los perros de raza grande que no tengan sobrepeso y que la alimentación sea especialmente cuidada y de calidad alta.

También es importante tener la constancia de que los padres del cachorro que adquirimos no tienen displasia de codo. Esto no garantiza que el cachorro no la vaya a tener (de padres no displásicos puede nacer un cachorro displásico) pero al menos disminuye las probabilidades ya que sabemos que ésta es una enfermedad hereditaria. Identificar los criaderos de razas predisponentes que tienen un alto índice de esta enfermedad en sus ejemplares es importante para evitar su propagación.

 

Sarna demodécica o demodicosis canina y felina

La demodicosis es una enfermedad producida por una proliferación de un parásito cutáneo llamado Demodex canis en el perro.  En el gato los agentes son Demodex catis y Demodex gatoi. Es una enfermedad más frecuente en perros que en gatos. Habita en los folículos pilosos (de donde nacen los pelos) y se alimenta del sebo que produce el pelo y de detritus epidérmicos.

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Prolapso uterino en la perra y en la gata

El prolapso uterino es una urgencia que raramente ocurre en perras y gatas. La semana pasada, sin embargo, ingresó una gata en el hospital debido a esta patología. (más…)

¿Qué es una piómetra?

Una piómetra es la acumulación de pus -o de una mezcla de pus y sangre- en el útero. Es relativamente frecuente en perras no esterilizadas y perras de cierta edad, aunque también puede darse en gatas, conejas, huronas y cobayas, y en hembras jóvenes. Puede producirse en el primer celo, pero es muy poco frecuente. Esta patología es más habitual que se presente a partir de los 6 años de vida del animal, y aún es mucho más frecuente en perras a las que se les han administrado inhibidores del celo en algún momento de su vida. Estos fármacos, sean inyectables u orales, aumentan muchísimo la probabilidad de padecer esta enfermedad porque transforman la mucosa uterina y provocan en ella los cambios necesarios para que se produzca el pus poco a poco. La piómetra también es más frecuente en perras tendentes a presentar  pseudogestaciones o celos irregulares. (más…)

La diabetes es una enfermedad que también afecta a los perros y a los gatos

 

diabetesLa diabetes se caracteriza por un aumento persistente de los niveles de glucosa en sangre (hipergluce­mia), originado por una deficiencia en la producción de insulina por parte del páncreas o por factores que impiden la correcta actuación de la misma en las células y los tejidos. (más…)

¿Ven como nosotros los perros y los gatos?

como ven los perros yamaBSM

Fotografía: YamaBSM

Definitivamente, los perros y los gatos no ven el mundo como nosotros. Las diferencias afectan a la percepción de los colores, la agudeza visual, la acomodación, la percepción del movimiento, la visión diurna y nocturna y el campo visual. Una particularidad de los humanos es nuestra esclerótica que tiene la singularidad de estar expuesta a la mirada del otro.

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